“Quisiera que el mar me hablara de su infinidad, que el sol siempre brillara, que el cielo me hablara de su grandeza, y desde ese preciso momento se desprendió una carga de ilusiones, donde brillaba una puerta de inspiración, donde los pájaros ruiseñores me decían que mi corazón palpitaba por aquella atracción que sintió en ese determinado instante.
Un corazón donde la fuerza fue la que pidió a gritos tu presencia de nuevo; me avisaba que este rostro estaba apunto de presenciar lagrimas, lo cual fue como un cielo sin dejar de llover, sin ver la profundidad que dejaba este vació, donde aquella positividad cambio de dirección, no tenia sentido lógico de que pasaba y se encontró con un corazón destruido por la ausencia de aquel sol, pues hasta que paso lo que tenia que pasar, ese corazón y esos ojos ciegos y cerrados, se decidieron y abrieron para darse cuenta de la realidad, para que esos días de oscuridad y de frío estaban llenos de estrellas las cuales pertenecen a un núcleo de esperanza, anunciando así la presencia de un día que esta a punto de comenzar; la vida es un arco iris lleno de mil colores y de fantasías, que esta llena de sueños y de metas, que es única en esta tierra, en donde el tiempo es el que vale para sanar aquellas heridas, causadas a veces sin explicaciones y sin motivos, siendo un amanecer donde un jardín dona sus flores para adornar un sitio, un lucero cargado de energía alumbrada el sendero de un día, desde ese mismo momento acepte que mi corazón tenia un gran parecido a un vector, ya que va dirigido hacia un camino de dicha y felicidad, avisándome que ya aprendió amar y a olvidar, donde caer es levantarse y donde lo difícil luchando se vuelve fácil, y sentir que cada día transcurre voy entendiendo que el amor no tiene leyes, sino un modulo propuesto, en el cual esta dispuesto a una vida mejor y así ganar ese verdadero rumbo hacia la paz.”